Durante un paseo por una calle comercial, podemos ser filmados por unas veinte cámaras de seguridad.
En un viaje de Madrid a Londres, nos piden la documentación, pasamos por varios controles de seguridad, nos cachean, nos descalzan, nos registran las bolsas personales, nos confiscan los líquidos, las medicinas, los desodorantes,... y al llegar a destino, de nuevo nos hacen un control,...
Y lo curioso de todo esto es que, a veces, al llegar a destino, no encuentras las maletas. O, en el peor de los casos, te roban el bolso.
¿De qué sirve tanto control si después no hay una verdadera seguridad?
En un viaje de Madrid a Londres, nos piden la documentación, pasamos por varios controles de seguridad, nos cachean, nos descalzan, nos registran las bolsas personales, nos confiscan los líquidos, las medicinas, los desodorantes,... y al llegar a destino, de nuevo nos hacen un control,...
Y lo curioso de todo esto es que, a veces, al llegar a destino, no encuentras las maletas. O, en el peor de los casos, te roban el bolso.
¿De qué sirve tanto control si después no hay una verdadera seguridad?

Hoy un español, David Raya, ha denunciado ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo las excesivas medidas de seguridad existentes para acceder a los aviones, que por su situación personal, debido a que sufre fibrosis quística y diabetes y necesita múltiples medicinas, le suponen un trato "abusivo", "absurdo" y "discriminatorio".
Es excelente saber que en caso de no estar de acuerdo con una normativa internacional, un ciudadano de a pie puede alzar la voz en las más altas instancias de gestión de la Unión Europea, donde residen casi 500 millones de personas.